Tu mano, mi refugio - Carta 28 de 365
Amor mio,
déjame sentir el calor que siempre emana de ti,
ese calor que me envuelve y me hace sentir tan cerca de tu esencia.
Déjame rozar la suavidad de tus nudillos,
y disfrutar de esas uñas largas que, al arañar suavemente mi piel,
me despiertan un cosquilleo que adoro.
Déjame tomar tu mano al caminar,
cuando estamos sentados compartiendo el silencio,
o al acostarnos mientras la noche nos envuelve.
Quiero tomar tu mano en cada instante que la vida nos regale,
porque en ese gesto simple encuentro paz,
encuentro una tranquilidad que solo tú puedes darme.
Tu mano es el reflejo del amor y el cariño que vivimos,
un puente entre tu corazón y el mío.
Déjame sostenerla, porque al hacerlo,
no solo siento tus dedos entrelazarse con los míos,
sino que tomo también cada latido de tu corazón,
y eso, amor mío, me basta para saber que estoy donde quiero estar.
Te escribiré mañana, Te amo y descansa preciosa.
Posdata: Tomar tu mano es mi manera de recordarte que nunca caminarás sola.

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