Mientras Dormías - Carta 19 de 365
Mi amor,
Te observaba fijamente, perdiéndome en los detalles de tu hermoso rostro, iluminado por la suave luz de la luna. En ese instante, me di cuenta de que incluso en el descanso, sigues siendo la más hermosa de las criaturas.
Respiré profundamente, sintiendo el ritmo pausado de tu aliento, como si fuera una melodía que tranquilizaba mi corazón. Me acerqué un poco más y pude escuchar los latidos de tu corazón, firmes y serenos.
Tu ternura estaba reflejada en cada línea de tu rostro relajado, y mi alma, por completo entregada a ti, se llenó de una paz indescriptible. Era como si el mundo entero desapareciera, dejando solo la quietud de ese momento.
De pronto, te moviste ligeramente, volteaste tu rostro y, por un instante, vi la silueta de una sonrisa. Mi corazón se aceleró, como si esa pequeña expresión guardara todo el amor que sientes por mí. Fue un regalo silencioso, pero suficiente para recordarme lo afortunado que soy de compartir mi vida contigo.
Te amo en tus momentos más activos y en los más tranquilos, pero en tus sueños encuentro una magia única que me hace quererte aún más.
Te escribiré mañana, Te amo y descansa preciosa.
Posdata: Gracias por cada pequeño gesto, incluso cuando duermes. Mi amor por ti crece hasta en los momentos más silenciosos.

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