El refugio de mi amor - Carta 16 de 365

Mi amor,

Tus mejillas son un tesoro que no me canso de admirar, suaves y delicadas como un pétalo de rosa. Cada vez que mis labios las rozan, siento que el mundo entero se detiene. Ese instante, ese pequeño roce, es como un puente que conecta mi amor por ti con cada parte de tu ser. Amo acariciarlas, sentir el calor que desprenden, y cómo se enrojecen suavemente cuando me acerco a ti.

Tus ojos, mi cielo, son un reflejo de todo lo bueno y hermoso que hay en esta vida. En ellos encuentro calma, alegría y un brillo que ilumina incluso los días más oscuros. Son espejos de tu alma, y cada vez que los miro, siento que me pierdo en un universo lleno de amor y ternura.

Y tus labios… ¿qué puedo decirte de ellos que no sepas ya? Son mi tentación constante, el lugar donde mis pensamientos se quedan atrapados. Besarlos es un privilegio, un dulce regalo que me recuerda que estoy hecho para amarte. Tienen el poder de calmar mis tormentas y, al mismo tiempo, de encender mi corazón con una pasión que no conoce límites.

Amo cada rasgo de tu rostro, desde la curva de tu sonrisa hasta la delicadeza de tus cejas que enmarcan tu mirada. Todo en ti es perfecto a mis ojos, un recordatorio de lo afortunado que soy de tenerte.

Eres mi princesa, mi inspiración, mi todo. Tu rostro no es solo una obra de arte, es el hogar donde mi amor siempre encuentra refugio.


                  Te escribiré mañana, Te amo y descansa preciosa. 

                            Posdata: Nunca dejes de sonreír, porque en tu rostro se dibuja mi felicidad.

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